¡Feliz año a todos!
Aún es buen momento para decirlo, como ayer me decía un cliente en la tienda.
Se acabó la Navidad y lo digo con pena porque a mí me hubiera gustado que durase una semanilla más por lo menos.
Tanto pensar en cómo iba a decorar la tienda y mi casa, en buscar menús festivos para los días especiales y en esa visita de la pequeñaja y sus papás que tanto esperaba y ya se ha pasado esta época entrañable que tanto me gusta.
Como todo lo bueno, pasa deprisa, pero es verdad que me ha dejado un regusto tan bueno que segura estoy que la ilusión y la magia de estos días me va a tardar en desaparecer.
Mi balance de estas fiestas: 100% positivo.
Ver la tienda animada de gente preparando sus compras, recibir buenos halagos por lo ricos que están esos "entremeses de jamón serrano, con pera y cebolla confitada" que triunfaron en fin de año, más los saltitos de alegría de mi hija al descubrir sus regalos de Reyes, ya son motivos suficientes para calificar esta época del año con una buena nota.
Ahora toca volver a la normalidad y cuesta.
Aún es buen momento para decirlo, como ayer me decía un cliente en la tienda.
Se acabó la Navidad y lo digo con pena porque a mí me hubiera gustado que durase una semanilla más por lo menos.
Como todo lo bueno, pasa deprisa, pero es verdad que me ha dejado un regusto tan bueno que segura estoy que la ilusión y la magia de estos días me va a tardar en desaparecer.
Mi balance de estas fiestas: 100% positivo.
Ver la tienda animada de gente preparando sus compras, recibir buenos halagos por lo ricos que están esos "entremeses de jamón serrano, con pera y cebolla confitada" que triunfaron en fin de año, más los saltitos de alegría de mi hija al descubrir sus regalos de Reyes, ya son motivos suficientes para calificar esta época del año con una buena nota.
Ahora toca volver a la normalidad y cuesta.
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No sé si a vosotros os pasa lo que a mí. Resulta que cuando va terminando el año tengo la sensación de que el tiempo pasa más rápido, como si el hecho de finalizarlo me hiciera sentir que recorro el calendario cuesta abajo y por tanto lo hago caminando más deprisa y que ya no hay tiempo material para hacer "esas cosas pendientes" porque como diríamos vulgarmente "ya está todo el pescado vendido".
En cambio, cuando llega el año nuevo y están ahí esos doce nuevos meses esperándome, diciéndome "Vívenos" siento una mezcla de ilusión y temor al mismo tiempo porque eso de tener 365 hojas de la agenda en blanco es todo un reto. Ahora es cuando toca fijar los objetivos y propósitos a cumplir y de rellenar un calendario nuevo de inquietudes y proyectos; nada de conformarnos con aquello de que los días pasen sin chicha y sin gracia.
Como dice Quino en la voz de Felipe, son 365 días para estrenar y un año entero de oportunidades.
Así que voy a ponerme manos a la obra y a tratar de que mi 2015 sea un año interesante del que me sienta orgullosa y satisfecha.
¿Cómo os planteáis vuestro año?
¿Ya sabéis cómo rellenar la agenda?



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