Todo empezó el jueves, a eso de las diez de la noche cuando acababa de venir del paseo con mi yayo Toby.
De repente suena el móvil y mi abuelita toda nerviosa me vuelve a poner la correa y salimos corriendo hacia la puerta de la calle.
Yo iba olfateando como un experto sabueso....
No me lo podía creer.... Sí.... Son ellos....
¡Son mis papis!
Claro que sí; mis papis habían venido desde Granada sin avisar para darme una sorpresa.
Me puse muy contento, dando saltos de alegría, quería besarlos, abrazarlos...
Poco a poco fui recuperando la calma y cenamos todos juntos. Quiero decir que me pusieron el platillo de comida en el suelo, al ladito de papi y después también dormimos juntos; yo en mi camita-almohadón a sus pies.
Por las mañanas me llevaban a la playa y no paraba de correr y de hacer hoyos, sobre todo cuando me encontraba algún pescadito que llevaba enterrado en la arena varios días. Y es que no me puedo contener porque ese olorcito me enciende de gusto. Después me tenían que pasar por la ducha porque decían que olía mal. ¡Tonterías! ¡Qué sabran ellos!
Por las tardes íbamos al campo. Mientras yo corría y corría detrás de los conejos, ellos iban dándose un paseíto charlando de sus cosas, que tienen un proyecto entre manos chuli, chuli. Cada dos por tres me llamaban: ¡Freddy! Y yo iba hacia ellos de tirón para que me hicieran una caricia o asomaba la cabeza para que me vieran entre los matorrales.
Y por las noches caía rendido, reventaito.
Me tumbaba encima de mi papi Alex y él me tocaba y me hacía muchas caricias. Yo me hacía el dormido, pero en realidad estaba en la gloria sintiendo eso que dicen los humanos que se llama felicidad.
Toda la noche soñando con conejos que no paraban de moverse
También fui a felicitar a mi tito Jose que era su cumpleaños y !menuda comida que preparó la abuelita Toñi! Éramos 13 personas + Freddy.
Me porté muy bien porque quería causar buena impresión.
Y llegó el domingo por la tarde y yo ya sabía que se iban a ir porque les estaba viendo preparar la maleta.
Reconozco que me puse un poco nervioso y que me hubiera gustado acompañarles.
Pero, bueno.... Enseguida todo pasó.
Pronto me sacaron de paseo con mi yayo Toby y no es que se me hayan olvidado mis papis, pero es que yo aquí me encuentro muy a gusto: voy corriendo de una terraza a otra, me tumbo al solecito, de vez en cuando hago alguna picia, luego pongo cara de formalito, claro, juego con la leña, chincho a mi yayo y le quito su pan, miro por la ventana, como algún trocito de jamón serrano de vez en cuando....me dan huesitos para entretenerme....me quieren mucho.
En fin.... Que vivo muy bien.
Que se queden mis papis tranquilos que dentro de nada nos vemos otra vez, que el tiempo pasa volando y yo voy a estar aquí esperándoles.
Hasta dentro de na!

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Aiis.. (lagrimita cayendo) si el Freddy hablara seguro que diría eso.. y es que es un perro feliz. Y lo transmite. Es más allá de un perro. Expresa como si fuera una persona, tiene unos ojos, una carita.. que te lo dice todo al mirarte, y al estar pegado a ti, porque siempre lo notarás encima de tus piernas tumbado, dandote vueltas alrededor.. Es único. Es Freddy!!!! :D
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