lunes, 13 de mayo de 2013

Al habla Freddy, de lunes

¡Ha vuelto a pasar de nuevo!

Estaba yo acurrucándome en el sofá porque ya era la hora en la que mi abuelita se arregla para ir a trabajar y es cuando aprovecho yo para echar un sueñecito mañanero, cuando de repente, miro a través del ventanal y veo a mi papi con su bicicleta.

¡Se me pusieron los ojos como platos! ¡Mi papi a estas horas y viene a verme!


Me puse muy nervioso y empecé a ladrar así a voz en grito.
(Por más que lo intento, no puedo remediar tanta emoción que me recorre todo el cuerpo. Me enseñan muchas cosas y las aprendo, pero a controlarme en estos momentos no me acostumbro)

Esta vez mi papi soltó la bicicleta y la dejó en el suelo y entró a verme con una sonrisa de oreja a oreja; él tampoco pude contener la emoción. ¡Qué saltos de alegría daba yo!
Fueron  unos breves minutos que hablaron entre ellos y mi abuelita le rellenó una bolsa con mi pienso que  guardó en una mochila. De esta forma supe que iba a pasar el día fuera de casa.

Y así fue.

Sentí dejar al yayo Toby, pero es que él no está para tantos trotes.
Y nos fuimos papi y yo haciendo footing. Menos mal que estaba un poco nublado y no hacía mucho calor. Cuando llevábamos ya unos tres kilómetros (calculo yo, más o menos) decidimos seguir andando, que nos quedaba mucho camino y más valía controlar nuestra resistencia. Así que fuimos dando un paseíto largo de una hora, contándonos nuestras cosas, campo a través para evitar la carretera y que yo no corriera ningún peligro.

Fui un día muy divertido porque papi había quedado con dos amigos suyos que también tienen colegas como yo: una chica y un chico, Ela y Sam. Y nos llevaron a los tres a la playa de Villaricos.

Me vistió con el traje de baño, con el que me siento todo un apuesto salvavidas preparado para la acción (hay que reconocer que me queda muy bien) y ahí estuvimos escalando por las rocas, mientras los papis se tumbaban al sol y hablaban de sus cosas.

Como a Ela le daba un poco de miedo subir por las rocas, mi papi me decía: Freddy, venga, ayúdala!! y yo muy caballeroso le daba un empujoncito para que se le quitara el miedo.

Estas mujeres....
Hay que entenderlas y echarles una pata de vez en cuando.



 
Corrimos y corrimos por todas partes y de vez en cuando nos remojábamos el calor en el agua.


A veces nos alejábamos y nos llamaban y yo cuando escuchaba a mi papi decir: Freddy!!! Iba rápidamente corriendo, no se fuera asustar al no verme.

En fin...

Que pasamos una mañana muy divertida y muy movidita.
Después mi papi fue a pedirle el champú a la abuela para darme una ducha y oí que le dijo muy orgulloso:

"Tenemos un gran perro. Es muy obediente y está atento a todo"

Y yo me sentí en esos momentos el perro más feliz del mundo.

Después me pasé toda la tarde durmiendo una siesta larga, reventadico de tantas carreras.

2 comentarios:

  1. Te leo siempre con una sonrisa, y en esta entrada casi con la lagrimilla de felicidad cayendo..

    Aunque no te comente mucho, te leo todos los días, tu lo sabes, asi nos sentimos más cerca.

    Eres la mejor. camino de las 2000 visitas! ole ole y ole.

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  2. Muchas gracias por leerme. Claro que sí, es una forma de estar en contacto. Está claro que esta entrada va dedicada a ti, cariño, que eres la mami del Freddy.

    ResponderEliminar

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