Ya sé que estamos a 10 de Enero y a estas alturas debería estar rellenando mi agenda con los nuevos propósitos para este año y decir adiós a dulces y polvorones por el bien de mi salud sobre todo y recoger el árbol y guardar cuidadosamente las luces y los adornos en sus cajas, para esconderlas en el fondo del trastero hasta que venga a visitarme una nueva navidad.
Y es que este año ha brillado una luz muy especial en mi casa, iluminando todos los rincones....
Desde primeros de diciembre, las luces del árbol desprendían magia y empezó a recorrerme el gusanillo de la ilusión. Mi mente no paraba de dar saltos pensando en regalos, preparativos y nuevas recetas de cocina que quería probar. De las botas de Eva, me iba a la rosca de jamón y queso, pasando por ese camembert con frutos secos y miel que ha estado de rechupete, sin olvidar la lista de libros que podrían gustarle a mi hijo Daniel. Todo esto amenizado con una emoción inmensa porque había muchas posibilidades de que mi familia viniera a visitarme con la chiquitina.
Finalmente fuimos tres en Nochebuena, pero vaya tres.
Mis dos luceros brillando con luz propia
Y sucedió el milagro, porque en Navidad todo es posible y la mañana del 25 se presentó Iria con sus papás. Ya ves, con dos mesecitos y tan viajera. Y si ya me sentía plena en la compañía de mis hijos, ahora con mis sobrinos y la peque no cabía en mí de gozo.
Me emociono al recordarla
Bienvenida Iria a tu familia de Almería
Mientras estuvo Iria con nosotros, sonaron de fondo villancicos mezclados con una dulce canción que le cantaba el papá cada vez que quería dormirla. Comienza así: "Yo tengo una casita que es así y así, que por la chimenea sale el humo, sí, así....." A veces, si tardaba en coger el sueño, se convertía en aquello de "Yo tengo una urbanización que es así, y así" y nos reíamos todos, orgullosos de ver a ese papá tan feliz y cariñoso.
Y así transcurrieron los días, dibujando escenas entrañables a todas horas.
Desayuno, comida, merienda, cena....
¡Dios mío! ¡Parece que todo lo tenemos que celebrar comiendo!
Yo, por supuesto, me lucí como repostera. De mi horno no paraban de salir bizcochos, galletas, magdalenas y un dulce de almendras que se llama "friandaise"... Y ellos, tan felices y contentos.
Tuvimos nuestra tarde de decorar galletas de navidad
También tuvimos momentos de pelusilla...
Y tuvimos momentos muy, muy felices
Juntos, por supuesto
Porque estar juntos es lo mejor de la Navidad.
Y ya me despido saboreando los buenos recuerdos, con la esperanza de volver a vivir dentro de unos meses otra navidad igual de dichosa.
Y ahora, al lío, que ando con las rebajas bien atareada......


Madre mía madre mía una vez más nos dejas sin palabras a nosotros y sin balbuceos a Iria, fue una Navidad increíble, como nunca la habíamos vivido, se respiraba alegría y amor en cualquier rincón de la casa y por supuesto a ricos bollos...jeje, nosotros este año esperamos estar ahí y esta orugita que tenemos a nuestro ladito ya diga muchaaas cosas. Muchos besos y babitas de los tres. Muuuuas.. :)
ResponderEliminarEncantadísima de que vengáis montones de veces. Esta distancia física es un rollo.....Os echo de menos.
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