El 17 de Diciembre del año pasado me presenté de sorpresa en casa de mi amiga Bego.
Me envolví con un lazo, llamé a la puerta y le dije: ¡¡¡¡¡Felicidades!!!!!.
A poco se cae del susto, entre risas y lágrimas de emoción porque, obviamente, no me esperaba ya que aunque seamos amigas, muy muy amigas, nos separan desde hace unos años 500 km. de distancia.
Ella es una persona imprescindible en mi vida; un diamante que diría Alberto Espinosa en su libro "Si tú me dices ven..."; de esas personas que se cruzan por tu vida y se hace tan básica su presencia que no puedes concebir tu existencia sin ella. Pues así es, ni más ni menos desde que nos conocimos cuando teníamos cuatro años.
Lo que más nos une es esa capacidad que tenemos las dos de ponernos en el lugar de la otra. Y eso es porque somos muy parecidas de carácter. En cambio, en el aspecto físico no nos parecemos en nada. Una es alta y delgada y la otra....no.
La echo de menos y me gustaría tenerla a mi lado, que fuéramos vecinas y nos saludáramos por el patio cada vez que tendiéramos la ropa. Que día sí y día también, quedáramos para tomar un café con pastelito recién hecho o una cervecita si es verano y nos contáramos las alegrías y las penas. Estar juntas para lo bueno y lo malo, podernos abrazar y consolar si vienen malos tiempos y partirnos a reír si estamos de buen humor y no parar de hacerlo, como aquella vez que fuimos a una biblioteca de jovencitas y nos dio un ataque de risa que no podíamos contener y tuvimos que salirnos a la calle antes de que nos echaran de allí. ¿Te acuerdas?
De momento, mi sueño no puede cumplirse, así que tenemos que utilizar la telepatía y las nuevas tecnologías para comunicarnos y aprovechar esos escasos días que nos vemos al año para vivirlos intensamente.
Mi Bego es una de las personas más serias y responsables que conozco; en el trabajo, con su familia, en casa....Pero a veces, cuando se relaja un poquito y le hace una pedorreta a ese juez interior que lleva dentro, saca su alma de niña joven y resulta ser entretenida, divertida y payasa. Y así, me encanta. Que se lo digan a sus niños, que lo mismo se pone a hacer manualidades con ellos, como se pone a bailar jugando a la Wi.
Es inquieta, cocinilla, pintora y buena fotógrafa. Cariñosa, dulce y si puede echarte una mano, ahí está ella.
Tiene un defecto que tiene que corregir y es que es demasiado humilde y a veces, se le olvida lo que vale. Y nena, créeme, tú vales mucho.
Y además tiene un tipazo, que luce hasta en chándal y en zapatillas de estar por casa.
Así es mi Bego.
La quiero mucho, mucho.
Es una suerte que nuestros padres, hace un porrón de años, decidieran hacerse vecinos.
Que pases un día estupendo!!
Es inquieta, cocinilla, pintora y buena fotógrafa. Cariñosa, dulce y si puede echarte una mano, ahí está ella.
Tiene un defecto que tiene que corregir y es que es demasiado humilde y a veces, se le olvida lo que vale. Y nena, créeme, tú vales mucho.
Y además tiene un tipazo, que luce hasta en chándal y en zapatillas de estar por casa.
Así es mi Bego.
La quiero mucho, mucho.
Es una suerte que nuestros padres, hace un porrón de años, decidieran hacerse vecinos.
Que pases un día estupendo!!


Pero que bien escribes.. como te admiro! :)
ResponderEliminarQué bonito! Yo lo titularía amor en palabras.......Besitos, Marce
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