Tina llegó a nuestras vidas en aquella semana donde no parábamos de recibir buenas sorpresas y fue la encargada de poner el broche final a esa cadena de sucesos fortuitos.
En viernes, de noche y con la luna llena iluminando con fuerza, apareció menudita y dando saltos de alegría acercándose a mis hijos que salían a la calle para dar un paseo a su Freddy.
Tina, de Valentina por ser perrita valiente y chiquitina
Lo primero que hicieron fue indagar. A ver "¿De dónde ha salido este perro?" "¿Dónde andará su dueño?" Estuvieron dando vueltas por el lugar, preguntando a la gente con la que se encontraban y nadie daba señales de conocerla. Acto seguido fueron a la Clínica Veterinaria, donde les confirmaron que era una perrita sana, bien cuidada y sin chip, o lo que es lo mismo, sin datos del propietario y presuntamente abandonada.
Cuando llegaron a casa con el presente en las manos, no sabían qué decir, ni qué hacer, pero sí tenían claro que en la calle no la iban a dejar y entregar a una protectora.....mmmm.....¡mal futuro para el animal!
Así que al día siguiente inundaron la zona con carteles con la intención de buscarle un hogar.
Y pasaron los días...
Mi hija no paraba de hablar con asociaciones amigas de los animales o con personas como Vani y Laura que nacieron provistas de una sensibilidad extraordinaria hacia estos menuditos peludos y apoyaban en la búsqueda de unos dueños.
Y mientras tanto, Tina iba adaptándose a casa, a su hermano mayor Freddy, a nosotros, moviéndose a sus anchas, jugando y brincando por el jardín feliz, muy feliz.
Tina, una perrita cariñosa que desde el primer momento nos enamoró a todos
Yo ya me estaba viendo con la perrita en casa para siempre y una parte de mí decía, sí, adelante, si ha llegado hasta nosotros, su razón tendrá, donde come un perro, comen dos y ya que se saca a pasear al mayor, pues a la pequeñaja también....En fin....así hablaba mi corazón, que no mi razón, porque ésta no cansaba de repetirme que ahora no era el momento.
Todos estábamos de acuerdo en que Tina se quedaría con nosotros en calidad de "acogida" hasta que le encontráramos un buen hogar y estuvo a punto de irse a Suiza en avión con un vecino que reside allí, amante de los perros, pero no sucedió.
Y así, cuando ya llevaba dos semanas con nosotros y ya la sentíamos parte nuestra, se produjo el milagro: una familia de Guadalajara quería adoptarla.
Se pusieron en contacto a través del Instagram de la tienda. (las redes sociales son capaces de mover montañas) y aprovechando que íbamos a Madrid, a la Feria de Intergift para ver las novedades de este año, Tina viajó con nosotros.
Cada vez que pensábamos que íbamos a separarnos de ella, se nos partía el corazón, pero un sexto sentido nos tranquilizaba porque la familia nos inspiraba mucha confianza.
Y así ocurrió, que entre lágrimas la entregamos porque fue un momento muy emotivo, pero satisfechas porque algo nos decía que en su nuevo hogar iba a ser tratada con mucho cariño.
Que seáis muy felices




Qué bien que haya podido pasar de estar abandonada a encontrar dos familias estupendas que la quieren,no hay duda de que realmente tiene estrella ;).¡Un beso!
ResponderEliminarEs una buena experiencia. Una se siente orgullosa por la labor que ha hecho y muy contenta por haber tenido un final feliz.
ResponderEliminarAis.. que emoción me da leerlo. Recuerdo cada momento, han sido dos semanas muy intensas. Nos quedamos con un sabor de boca genial, volvemos a confiar en la gente y con una felicidad inmensa. Hemos hecho que tenga una vida feliz!
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