- Un sábado de estos vamos a ir a cenar y después vamos a echarnos unos bailes ¿Qué te parece?
Y yo antes de contestar, me quedé callada reflexionando, como siempre que no tengo clara la respuesta.
Bailar...
Con lo bailona que era yo...cuando era joven....y estaba más delgada.....y hacíamos corrillo mi amiga Bego y yo...y todos los chicos nos miraban...
¡Vaya tiempos!
Me acuerdo del Bienvenidos de Miguel Ríos. Era tocarla en la disco y ya estaba yo ahí en medio poniendo las manos en posición de tocar la guitarra rockera y gritando a pleno pulmón eso de.......¡Bien - ve - ni doooos!!!!
Y claro es que no es lo mismo bailar con 20 años que con 50, no por la edad sino por los kilos.
Porque por mucha gracia natural que una tenga, los movimientos de cadera son más armoniosos con una talla 40 que no con una de... (mejor no lo digo).
Por eso tengo que reconocer que ya no bailo como antaño, por lo menos en público, pero sí lo hago en casa, que de vez en cuando se me suelta el cuerpo al ritmo de una canción que me toca la fibra sensible.
Como único espectador tengo a mi perro Toby que me mira con cara de no entender nada, pero al menos no me juzga como lo hace el espejo cuando desprevenida paso por delante de él.
Los años no pasan en balde y termino con la lengua fuera, pero eso sí, he pasado un rato muy divertido recordando a la chica joven que fui hace tiempo que bailaba en los guateques con los amigos al son de la música disco, tecno (hijos míos por favor, no os ríais de vuestra madre bailando tecno), rumbas o lo que nos echaban.
Ahora tengo dos opciones: o me pongo a dieta severísima para recuperar la talla y me apunto a un gimnasio intensivo o me conformo con bailes suavecitos tipo bolero o melodiosos de esos de decirse cosas al oído y sentir al otro en todos los sentidos... porque desde luego para los bailes con mucha marcha no estoy preparada, a no ser que me cojan de extra para hacer un flashmob de esos que están de moda, que entre tanta gente seguro que no van a reparar en el volumen de mis movimientos.
Como único espectador tengo a mi perro Toby que me mira con cara de no entender nada, pero al menos no me juzga como lo hace el espejo cuando desprevenida paso por delante de él.
Los años no pasan en balde y termino con la lengua fuera, pero eso sí, he pasado un rato muy divertido recordando a la chica joven que fui hace tiempo que bailaba en los guateques con los amigos al son de la música disco, tecno (hijos míos por favor, no os ríais de vuestra madre bailando tecno), rumbas o lo que nos echaban.
Ahora tengo dos opciones: o me pongo a dieta severísima para recuperar la talla y me apunto a un gimnasio intensivo o me conformo con bailes suavecitos tipo bolero o melodiosos de esos de decirse cosas al oído y sentir al otro en todos los sentidos... porque desde luego para los bailes con mucha marcha no estoy preparada, a no ser que me cojan de extra para hacer un flashmob de esos que están de moda, que entre tanta gente seguro que no van a reparar en el volumen de mis movimientos.
¡Todo un espectáculo!


Para que veas que te sigo leyendo.
ResponderEliminarBueno! a bailar se ha dicho! y música tecno y todo XD
Y bueno ahora tu hijo que esta estudiando sistemas de entrenamiento y cosas de gimnasio también le puedes pedir que te de consejo para saber que es lo mejor para adelgazar.
Un besito.
Te pediré consejo para que me hagas una tabla de gimnasia y una dieta sin dulces por lo menos
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