Al menos de mi mundo particular.
Es una tienda con encanto, de esas que da gusto echar un ratillo, mirar y remirar al son de la musiquita que se escucha de fondo.
Pues bien: ayer me robaron unas cuantas cosas.
Me di cuenta por la tarde cuando estaba colocando unos artículos nuevos que habían venido.
Estoy segura de la persona que lo hizo, pondría la mano en el fuego, sencillamente porque nada más verla me dio mala espina, que yo tengo un sexto sentido para esto.
Pero como estaba ocupada en otros menesteres, me descuidé.
Y pasó lo que pasó.
Por la tarde me pillé un enfado monumental; no por la pérdida económica, sino por la mala acción de la persona. ¡Qué rabia!
Y después de soltar sapos y culebras por la boca, dije en voz alta:
¡Ya se ocupará el karma de hacer lo conveniente!

El Karma...
Esa ley cósmica de retribución...de causa y efecto...que justifica lo que nos pasa como la reacción a las acciones buenas o malas que realizamos...
Según la ley del karma, las personas tenemos libertad para elegir entre hacer el bien y el mal, pero también hay que asumir las consecuencias derivadas.
Y ojo que no son sólo las acciones físicas, sino que el karma está atento a nuestras palabras y pensamientos. Es como un radar, un satélite del espacio cósmico que nos vigila a distancia por fuera y también por dentro. ¡Dios!
Y dándole vueltas a lo del karma, empecé a pensar que lo mismo lo que me había pasado se debía a una acción que yo había hecho, que el karma actuaba de boomerang contra mí, que me habían robado para darme un aviso de algo que yo había hecho....
mmmmmmmmmmmmmmmmmmm............
A ver.... ¿qué podía ser?
¿¿¿¿¿¿¿¿??????????
¡¡Coño con el Karma!!
Que no se le escapa nada....
Y con esto del Karma pienso que las desgracias mayores de las personas no obedecen a ninguna ley de causa-efecto, sino que corresponden a leyes de la naturaleza que son difíciles de entender y asimilar.
¡Cuidado con lo que hacéis, decís, o pensáis!

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