No lo diviso desde mi casa pero ando cuatro pasos y ahí está. A la vuelta de la esquina.
Voy a pasear a mi perro y me lo encuentro.
Voy a mi trabajo y ahí está.
Camino un poco más y me roza por un tiempo infinito.
A todas horas y a mi alcance.
El mar ya forma parte de mí.
Antaño fue deseo y añoranza; hoy es mi realidad.
Un lujo a mi alcance.
Y además del mar, el Sur
Sur que me ofrece sol y luminosidad a raudales, casi todos los días.
Un estilo de vida diferente.
Ya no pertenezco a la ciudad porque nunca podrá arroparme de azul y de luz.
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